martes, 28 de marzo de 2017

La obsesión por el detalle

Cuando irrumpe la literatura el mundo se transforma. En la novela Balzac y la joven costurera china, de Dai Sijie lo que se explora es la relación de los personajes con su entorno y también con la lectura, en la transformación que ejerce sobre sus experiencias. Fervientes como pocos, los lectores de Libro de arena comparten sus impresiones de lectura.


Por Eugenia Ávila*

Lo que más llamó mi atención de la novela Balzac y la joven costurera china, fue lo detallado de las descripciones. La minuciosidad con que el relato arma su mundo. Me parece muy enriquecedor a la hora de situar al lector en un contexto bastante ajeno al propio. Uno logra compenetrarse lo más bien con el distante ambiente del relato, se mete de lleno en el paisaje, en sus tonos y sus intensidades. Para un lector occidental resulta difícil transitar por el mundo oriental, comprenderlo, seguir el hilo de las cosas, de los fines, de lo que le da sentido a la vida allí. Cuando en la trama irrumpe la literatura el mundo se transforma. Incluso la propia voz del narrador es "ajena": sus intereses y anhelos están mucho más emparentados con valores occidentales que con los de los campesinos chinos con los que se ve forzado a convivir.
La novela trata de dos adolescentes provenientes de familias de clase media profesional que, durante la Revolución Cultural china, son enviados a un pueblo perdido entre las montañas para realizar su reeducación: una educación acorde a los valores del régimen maoista. A lo que se suman los descubrimientos, búsquedas y vicisitudes propias de la adolescencia.
Su lectura me recordó a La insoportable levedad del ser de Milan Kundera. En ambas obras puede leerse, detrás de o en paralelo a la trama narrativa de la novela, la crítica que sendos autores realizan a los regímenes comunistas de sus respectivos países. Lo mejor del  relato es cómo aborda los puntos de encuentro y desencuentro entre los valores culturales de oriente y occidente.


Balzac y la joven costurera china
Dai Sijie
Madrid, Salamandra, 2001






















*Eugenia Ávila: es bailarina y docente de flamenco y desarrolla su actividad con la misma pasión con la que emprende sus lecturas.


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