Un celular en la iglesia
Aunque el mes que le dedicamos a los viajes ya terminó, no podíamos perdernos esta deliciosa crónica viajera (y parisina, nada menos) de nuestro amigo Franco Vaccarini , hombre viajado y, sobre todo, observador. Por Franco Vaccarini* Caminar Paris es descubrir que el porvenir es un callejón sin salida de apenas cincuenta metros, al menos si nos figuramos que tiene el tamaño de la calle que se llama, precisamente, Rue l’Avenir, - calle El porvenir - un apéndice de la Rue de Pixérécourt, en el distrito XX. Esos hallazgos mínimos son una recompensa para los datos inútiles del caminante. Y siempre ocurre algo digno de que la memoria lo preserve, voluntaria o involuntariamente, como el día en que un compatriota me sacó de quicio en la Iglesia de Saint Germain des-Prés. Jimena es mi guía en París, por portación de idioma, de barrio, de nacionalidad. Porque están sus amigas y amigos y sus parientes y porque vivió aquí veinte años. Un año por cada uno de los distritos de la ciudad,...