Abrazo rioplatense


Acompañando el homenaje que la 44° edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires realizará a la ciudad de Montevideo, invitada de honor de 2018, el Programa Bibliotecas para armar trae al primer plano a los escritores, la cultura y las costumbres del Uruguay. En este caso, la docente Natalia Forés comparte la experiencia realizada con las y los adultos mayores del Centro de día 9 del barrio de Palermo.



Por Natalia Forés


En abril, con los asistentes al Centro de día nº9 para adultos mayores, nos sumergimos de lleno en lecturas del otro lado del río.  A partir de varios autores del país vecino, Uruguay, nos empezamos a preguntar para qué sirve el arte y, especialmente, la literatura. Son muchas las respuestas posibles dada la amplitud del tema.

Imposible elegir una sola. Una de las mejores maneras para responder nuestra inquietud es haciendo.  Es una forma de contestarse cada uno desde su experiencia, sin intermediarios. Con los participantes del ciclo comprobamos que el arte y la literatura no son objetivas y no son objetos fijos, son maleables y cambiantes, dependen tanto de sus autores como de sus lectores y espectadores. Cada persona debe responderse qué significa el arte para sí misma, y de allí una de sus funciones más importantes.

Mario Benedetti nos dice: "No le escribo a un lector / inmóvil como un muro/ sino a alguien /que me aprueba o refuta / uno que habla mi lengua / que conoce de heridas / y también un poquito de la muerte"

En los ciclos de lectura del programa indagamos en lo leído para entrar en una conversación con la historia de cada uno. Y a partir de ello volcamos la experiencia en una obra visual más tangible, se materializa nuestra subjetividad.


En esta ocasión, a partir de los textos arribamos a varias conclusiones: El arte nos ayuda a mirar el mundo desde nuestra subjetividad, a construir nuestra identidad, y a entender al otro.  El arte y la literatura hasta nos pueden dar una razón para existir.

Lo más importante es que el arte, tanto en la forma de un libro como de una obra visual, nos acompaña, nos hace sentir menos solos en el mundo.  Más allá de las fronteras y del tiempo uno encuentra en la lectura (tanto en los autores como en los compañeros lectores) aliados que nos comprenden y nos ayudan a comprender.


Con las palabras de Eduardo Galeano "Sí, sí, por lastimado y jodido que uno esté, siempre puede uno encontrar contemporáneos en cualquier lugar del tiempo y compatriotas en cualquier lugar del mundo. Y cada vez que eso ocurre, y mientras eso dura, uno tiene la suerte de sentir que es algo en la infinita soledad del universo: algo más que una ridícula mota de polvo, algo más que un fugaz momentito."

La mejor noticia es que las lecturas son eternas, se quedan con nosotros y siempre podemos re-descubrirlas y descubrir nuevas formas de abrazarnos con el arte.

"Pasamos y repasamos / y el paisaje no es el mismo" Mario Benedetti.

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