Wilt, una muestra del clásico humor inglés


Por Paul Caballero*




Wilt fue una sorpresa casi adolescente. Cayó en mis manos como parte de la ya legendaria biblioteca de narrativa de la editorial RBA de Barcelona, de mediados de los noventa.
Tom Sharpe pinta un cuadro costumbrista de un profesor de mediana edad, aburrido con su trabajo como maestro de artes liberales en una escuela técnica. Cansado de enseñar literatura y poesía a plomeros, albañiles y carniceros, pasa sus noches pensando en cómo deshacerse de Eva, su mujer, una volcánica ama de casa, que vive con fervor como siguiendo al pie de la letra un manual de autoayuda.
De esta pareja deviene una historia grotesca y cargada de tintas de un maravilloso humor negro que sobrevive a una traducción impecable al castellano.
Los diálogos, bien elaborados y consistentes, hacen reír y pensar sobre este antihéroe cuyo único recurso es la palabra. Memorable es el interrogatorio en la central de policía, cuando tratan de averiguar el paradero de su mujer y Wilt insiste en señalar las inconsistencias lingüísticas de sus interrogadores. En un desopilante giro, las declaraciones de Wilt impactarán en la gastronomía de su pueblo y en la del lector, sobre todo si es argentino y apasionado de las empanadas. No digo más para no revelar sorpresas.
Wilt, es una pequeña pizca de una literatura, que aunque sin demasiadas pretensiones, pone un manto de humor sobre situaciones y conflictos más mundanos por las que, de alguna manera, todos terminamos atravesando, quizás con menos humor de lo que propone el autor y que Wilt nos terminará enseñando.




Tom Sharpe
 Wilt

 Barcelona, Anagrama, 1997.











*Paul Caballero nació en Cartagena de Indias, Colombia. estudió comunicación y artes visuales. hace algo más de diez reside en Argentina y es un entusiasta lector.

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