Amor

Nada más universal que el amor. De todos los tópicos posibles es seguramente el que alude a la más elevada de las pasiones. Fotografía, pintura, radioteatro e instalaciones forman, entre otros soportes, la muestra sobre el amor y sus variaciones a lo largo de la historia argentina en la Casa del Bicentenario. Objeto de la mirada atenta, la exhibición se presta para despertar la curiosidad en medio del verano porteño. Libro de arena comparte la crónica de Corina Auster que nos invita a mirar, pasear y recorrer.



Por Corina Auster


Verano en la ciudad.  A pesar del calor se puede recorrer la Casa Nacionaldel Bicentenario  (Riobamba 985, CABA), la cual en esta oportunidad sale de su tónica habitual -tomar doscientos años de una actividad o condición- y elige un tema universal para la exposición.  La propuesta actual estudia a los argentinos según la historia del amor.  Un sentimiento que se hace presente en diversas formas, como el amor a la pareja, a los hijos, a la familia, a los amigos y al prójimo.  Pero también, a la profesión, a las utopías, a la religión, a la Naturaleza, a un cuadro de fútbol...
En base a las tres categorías que le asignó la filosofía griega (el "eros" o pasión amorosa, "filia" que es el amor comunitario y "ágape" que refleja al amor sin orillas), el Amor es abordado a través de diferentes disciplinas.  Incluso podemos encontrar una curiosa definición desde la biología.
El desarrollo se lleva a cabo mediante fotografías -entre las que merece destacarse una muy emotiva: la de Estela de Carlotto junto a su nieto recuperado-, pinturas, esculturas e instalaciones de destacados artistas, afiches publicitarios (que permiten apreciar las variaciones en la formas de seducción conforme fue cambiando la moda), radioteatros (con su eterno binomio amor-desamor), audiovisuales y mucho más.  Como cortesía, los visitantes pueden retirar copias de cartas de amor escritas por personalidades relevantes para la historia nacional y latinoamericana con el objetivo de seguir disfrutando de la muestra en casa...  Y, por supuesto, cuenta con sus habituales y amenas visitas guiadas teatralizadas que le aportan un toque de humor al evento.
Un dato de color: hay un apartado muy simpático que detalla el "lenguaje de los abanicos" utilizado en los tiempos coloniales.
Además, no falta el rincón culinario, pues la cocina es un elemento de unión y de conquista.  El mate, el chocolate, las sopas y los postres encuentran su lugar en este espacio. Se ofrecen "recetas para enamorar".
Desde tiempos inmemoriales el hombre se ha preguntado qué es el amor, si se encuentra, si se busca...  Tal vez la exhibición - realmente preparada con amor- responda a esos interrogantes y genere otros. 




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