Transportándose en el tiempo

La historia del siglo XX, vista a través del dominio del espacio, de la organización y configuración de la espacialidad, sigue la huella del  desarrollo de la red ferroviaria. Libro de arena comparte un recorrido por el Museo Nacional Ferroviario Raúl Scalabrini Ortíz, que a manera de crónica, revela los detalles de un sitio de interés cultural de la ciudad.


Por Corina Auster

El Museo Nacional Ferroviario Raúl Scalabrini Ortíz se encuentra ubicado en Av. del Libertador 405, en el barrio de Retiro.  Fue inaugurado en 1968 y funciona sobre lo que anteriormente era el sector de carga de la estación Retiro del ferrocarril Mitre.
Es un paseo entretenido y didáctico.  Un recuerdo de aquellos años donde el transporte ferroviario y su expansión eran la imagen del progreso. La estructura de transporte en Argentina llegó a ocupar un lugar entre los diez sistemas más importantes del mundo. 
La primera línea se inauguró en 1857 uniendo la estación del Parque (donde hoy se encuentra el Teatro Colón) con la estación La Floresta (donde hoy está la plaza Flores). La locomotora La Porteña fue la encargada de realizar el primer viaje.
Y para viajar en el tiempo podemos observar las diversas piezas que se exhiben en el museo como maquetas, documentos, boletos, fotografías y réplicas de trenes ―una bellísima muestra de ferromodelismo (actividad recreativa cuyo objetivo es imitar a escala trenes y su entorno hasta construir verdaderas ciudades en miniatura)―.  También hay mobiliario, maquinaria antigua, cámaras fotográficas, máquinas de sumar, campanas, faroles, teléfonos, telégrafos, relojes, viejos asientos de tren, vestimenta del personal y vajilla de trenes oficiales entre otros elementos propios de la actividad. Dos objetos muy curiosos que captan la atención son una ferrobicicleta y un ferroautomóvil.
Por si esto fuera poco, los sábados se abren las puertas de vagones históricos especiales: se puede subir a formaciones preparadas para trasladar a presidentes y figuras internacionales que se encontraran de visita.  Entre ellos, la locomotora La Patria de 1888, el coche oficial 1 Presidencial fabricado en 1953 (recibido entonces por el presidente Perón y en el que viajó el papa Juan Pablo II cuando estuvo en Argentina), el coche para la comitiva presidencial y el coche para oficiales ferroviarios. Se expone un lujoso estilo de época y en la visita guiada se relatan detalles históricos y de decoración.

El museo además cuenta con una biblioteca ferroviaria. Es un ámbito en donde se recrea la historia de un medio de transporte que fue factor preponderante en el desarrollo del país.

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