jueves, 4 de septiembre de 2014

Lo bueno viene en frasco chico

Urgencia es signo de una época que la literatura recupera bajo la forma del microrrelato. Velocidad, inmediatez, instantaneidad, fugacidad de la experiencia y del pensamiento se condensan en la expresión verbal y producen textos breves de alta densidad semántica. Igual que un dibujo de escasos trazos obliga al lector a la rapidez. Belén Leuzzi propone un recorrido por las características que definen al género y permiten entenderlo mejor en un artículo escrito para Libro de arena.


“En cualquier caso el relato es una operación sobre la duración, un encadenamiento que obra sobre el transcurrir del tiempo, contrayéndolo o dilatándolo.”
Italo Calvino, Seis propuestas para el próximo milenio, 1988


Por Belén Leuzzi

El microrrelato es un género narrativo elaborado a partir de estructuras breves. Sin embargo, no existe un límite específico cuantitativo de palabras que lo compongan. Si bien su sistema verbal es económico posee una gran intensidad expresiva. El microrrelato se identifica por una serie de características tales como la brevedad, el empleo poético de la lengua, el humor, la intertextualidad, la fragmentariedad y la reescritura. La parquedad en sus enunciados produce un efecto de reconstrucción o reescritura para la búsqueda de sentido sobre elementos ausentes de su formación verbal. El lenguaje utilizado en este tipo de discurso es de prosa sencilla pero cuidadosa y precisa, por eso hace uso especial de los recursos de la lengua. En ellos abundan las figuras retóricas que obligan al destinatario a ir más allá del texto y hacer una interpretación más profunda. No son pocos los ejemplos de microrrelatos en los que el humor es un referente. El autor opera con el doble sentido o con la plurisemia (múltiple sentido) para realizar un juego a través de los recursos verbales explotados. Su total comprensión supone el desarrollo de una actividad intelectual del lector que desborda el chiste explícito. Otro rasgo distintivo en el microrrelato es su carácter intertextual. El mismo requiere por parte del lector un conocimiento cultural previo para entender de modo eficiente la alusión (directa o indirecta) realizada. También posee la propiedad de fragmentariedad. Esta característica es recurrente en el microrrelato ya que, a pesar de la brevedad de su contenido, lo colocan dentro de otra cosa. Esta característica se relaciona intrínsicamente con la anterior, dado que la fragmentariedad implica que el microrrelato es la “parte” de un “todo”. “Todo” que puede ser hallado  en el hipotexto correspondiente. El microrrelato “Segundo tomo” de Ana María Moptyde Kiorcheff hace referencia a la novela El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra. Narra una serie de acciones que transcurren en el final del libro, precisamente, del segundo tomo. El relato se centra en la vuelta de
Don Quijote a su hogar en La Mancha, donde finalmente muere. El texto cumple con el criterio fundamental del género, que es la brevedad, dado que consta de dos párrafos cortos. Otro rasgo que la aparece es el uso especial de los recursos de la lengua, pues utiliza la prolepsis y la sinécdoque. El primero consiste en dar un salto hacia adelante en la narración, mediante el cual se adelantan al lector elementos de la trama. Es por eso que elige el tiempo futuro simple del indicativo con un tono de predicción: “reacudirán”, “fingirás”, “regresarás”, como si le advirtiese al mismo Don Quijote su destino. El segundo recurso, la sinécdoque, es una licencia retórica mediante la cual se expresa la parte por el todo. En “Segundo tomo” se encuentra la presencia de Dulcinea cuando se refiere a “un rostro, unos cabellos de mujer, un nombre”. Es decir, evoca a su persona a partir de las partes que la componen. Además, cumple con la característica del género en cuanto a su intertextualidad, justamente por requerir de la conexión con la obra de Cervantes para completar su sentido. Es necesario para su absoluta comprensión que el lector disponga de los conocimientos del contenido del libro. El lector identifica al microrrelato como un fragmento de aquél; pero no se trata de una mera cita textual, sino de un nuevo texto inspirado en el anterior. Es imperioso entonces que realice un proceso de reconstrucción mental, una relectura. La autora emplea un lenguaje casi poético y despliega un juego de antónimos como “aventuras”, “desventuras”; “locura”, “cordura”; “vida” y “muerte”. La propuesta del microrrelato es entonces la de una invitación al lector a poner en relación todos estos aspectos, invita al lector a desarrollar el verdadero y más amplio mensaje que los involucra y lleva a acceder a los otros mundos, los de los otros textos.       


“Segundo tomo”
Cuando vuelvas de tus aventuras o desventuras, te acudirán los amigos desconsolados. Son pocos. Fingirás la ilusión de salir a acometer de nuevo y, tras los golpes, regresarás a un lugar de La Mancha.

La resignada pérdida de locura va quitándote la vida, aunque persistes en evocar un rostro, unos cabellos de mujer, un nombre, para pronunciarlo antes de que te alcancen la fatal cordura y la muerte.

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