Misterio para iniciados

Pasan cosas raras en Crantock. Cosas misteriosas. En esta reseña de El misterio de Crantock, de Sergio Aguirre, Adriana nos invita como iniciados. Porque, ¿acaso no somos iniciados de un gran misterio, los lectores?


Por Adriana Grosso*


Misterio: del latín «mysterĭum» y este del griego «μυστηριον» (mystērion). Es un derivado del término μύστης, “iniciado”, y proviene de μύω (“myo“, cerrar los ojos, aunque en origen, cerrar los labios). Tienen la misma raíz las palabras mudo, musitar, murmurar. De allí el significado actual de cosa secreta, oculta, de la que no se puede hablar o, simplemente, desconocida para los no iniciados.

En Crantock, hay un misterio. En ese valle que recordaba a su tierra de origen, un grupo de escoceses fundó el pueblo hacia 1928. Como tantos otros inmigrantes que llegaron a comienzos del siglo XX y se establecieron en la "pampa gringa" o en la Patagonia. 

Crantock pronto fue próspero y tranquilo, rodeado de granjas, pequeños terrenos sembrados, bosques y, más lejos, cúspides siempre nevadas. Sin embargo, algunos peculiares incidentes ocurren de vez en cuando, sobre todo a la noche. Unos apenas perceptibles, otros verdaderamente horrorosos e inexplicables. Es "su propia marca: lo extraño. Y sus pobladores siempre en secreto, se dedican a mantenerla viva. Algo perfectamente comprensible, según el Padre Benjamín"

Pero, ¿es comprensible que en una noche sin viento una lámpara metálica del alumbrado público caiga al suelo y desaparezca...cuatro segundos después? ¿O que un cobertizo se eleve en el aire? Es cierto que algunos hechos podrían explicarse como alucinaciones de un anciano moribundo o de la conciencia atormentada de una mujer en exceso devota. Sin embargo, ¿cómo entender la misteriosa y horrible muerte de Juan Vega?

Los únicos misterios son los del Señor, argumenta el Padre Castillo.

Un gigante baja del bosque todas las noches, comentan los chicos del pueblo.

Supersticiones, uno de los productos de la ignorancia, para el intendente Walter Crane.

El hombre común siempre ha explicado lo que no entiende como puede ... Y cuando cree saber, la naturaleza se encarga de decir: "Aquí hay otra causa, oculta". El mundo es un lugar ... extraño, afirma el médico.

Las cosas y las personas no son lo que parecen. Aunque nada de eso permite anticipar el final del pueblo 68 años después de su fundación. 

El narrador dosifica los indicios; mira, y cuenta, a veces desde lejos y otras veces desde el punto de vista de distintos pobladores. Desarrolla la historia cronológicamente en diez capítulos; cada uno de ellos identificado con el año en que transcurren los hechos, menos EL ÚLTIMO DÍA. En este, el tiempo se acelera, se marcan las horas, los minutos, hasta el desenlace. Que invita a volver al comienzo y ponderar detalles, resignificar palabras. Porque ahora hemos sido iniciados en los misterios de Crantock.  


*Adriana Grosso nació en la ciudad de Buenos Aires (1960) pero vivió siempre en el conurbano bonaerense. Profesora en Letras (UBA), tallerista y coordinadora de talleres literarios para adultos, ejerció en instituciones de Nivel Medio y Superior. Descubrió con felicidad la LIJ en la Especialización cursada en la UNSAM.



El misterio de Crantock
Sergio Aguirre
Norma, 2004.



  


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