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Mostrando las entradas de noviembre, 2023

El pollito de fuego

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En los años del Boom de la la literatura latinoamericana de también hubo espacio para la LIJ Siguiendo la tradición del relato oral infantil, Augusto  Roa Bastos  juega el juego del relato enmarcado para desplegar una escena en que una narradora cuenta cuentos, reúne a un grupo de niños a los que inquieta con su narración acerca de la verdadera historia del pollito de fuego. Allí los acontecimientos de la ficción no son solo abundantes, multifacéticos, complejos, sino que exhiben el modo en que todo pasa por la palabra: la historia, la repercusión mediática de la historia, la escucha que interpreta y exige otra palabra para el final. Todo es un acontecimiento de lenguaje, tal como nos cuenta María Laura Migliarino en esta nota para Libro de arena.  Por María Laura Migliarino     Lo primero que me llamó la atención de  El pollito de fuego  fue su título. ¿De qué otra manera podía ser un pollito que no fuera suave, tierno, amarillo y lo suficientemente adorable como para querer acaricia

Guadalupe Belgrano, Alejandra Clutterbuck, Leo Frino y Nadia Romero Marchesini: “Lo que nosotros hacemos es contar historias”

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Cerramos el paseo por las editoriales, que duró dos años y empezamos en Pandemia, con una entrevista diferente, polifónica, a cuatro ilustradores reunidos en un proyecto que se originó gracias al trabajo de ADA (la asociación que nuclea a dibujantes, ilustradores, y también diseñadores, muralistas, y otros artistas) y la recepción de la editorial El Ateneo . Un cierre lindísimo, diferente, con muchas cosas novedosas en este ciclo que siempre entrevistó editores, y se dio el lujo de convocar a cuatro autores que nos dejaron mucho para pensar y aprender.   Mario Méndez: Buenas noches, ¿cómo están? Una novedad en este paseo por las editoriales que empezamos el año pasado desde el Programa Bibliotecas para armar, con  el auspicio de ALIJA, porque hoy tenemos a los representantes de un proyecto muy interesante, del que yo, sinceramente, no sabía, y del que me contó en una cena Roberto Argüello, de ADA. Invitamos a cuatro ilustradores que gracias a ese proyecto pudieron publicar no sus prim