Viejos son los trapos
Invariablemente,
más temprano o más tarde, todos los seres humanos nos enfrentamos al paso del
tiempo. Que los adultos mayores tengan entusiasmo por aprender, compartir y
conocer nuevas experiencias que posibiliten su crecimiento individual y social
es un desafío para muchos que, en ocasiones, se hace realidad. Aquí apenas una
muestra de cuánto puede tener que ver con eso una biblioteca comunitaria.
Por
María Laura Migliarino

La
biblioteca nació en el año 2001, casi a la par con la inauguración de un
comedor comunitario que a partir de un convenio con PAMI se transformó en un
Club de Día. Juan Carlos, uno de los primeros en formar parte del comedor, fue
el elegido por el director de aquel entonces (Hugo) para ocuparse de una
incipiente biblioteca que no estaba organizada y tenía muy poco uso.
“Yo
me sumé al Centro en el año 2009 y en abril de 2010 me hice cargo de la
biblioteca. Yo venía de la electrónica, me interesaban los circuitos
electrónicos digitales, no sabía nada de libros. Pero el director insistía en
que la biblioteca era un espacio para mí. Al principio pensé que estaba loco,
pero como me gusta estar en actividad, acepté el desafío y aquí estoy, feliz y
orgulloso”.
En
la entrevista Juan Carlos nos cuenta que el primer año que participó del Centro
entendió que ese lugar tenía algo para ofrecerle y que él, que se sentía tan a
gusto, podía dar algo a cambio. “Al principio me sentaba por las tardes a
escribir o dibujar circuitos y creo que eso fue lo que le llamó la atención a
Hugo para proponerme lo de la biblioteca. También me ocupaba de armar los discursos
de las fechas patrióticas. Con lo poco que sabía y ganas e inteligencia armé
lindas cosas y eso Hugo lo vio”.
Al
principio nos cuenta que se sentía como un perro en cancha de bochas y que para
el festejo del bicentenario del 25 de mayo Hugo le pidió que buscase una
publicación sobre el tema. “Fui a la biblioteca y en 5 minutos encontré el
material que se necesitaba. De ese hecho a participar de un curso de
capacitación cuatrimestral para auxiliares de bibliotecas comunitarias no pasó
mucho tiempo. Después, como soñábamos con una biblioteca grande, me dijo:
“Juancito, con esto no alcanza”. Y me anoté para bibliotecario en la Biblioteca
Nacional. Fue un gran sacrificio pero valió la pena”.
Una
de las características principales de un centro para tercera edad es que el
adulto mayor se encuentre activo, que participe de las distintas actividades
que se proponen. Y eso, Juan Carlos lo tiene más que sabido: “Yo soy muy
activo, no me puedo quedar quieto. Me gusta moverme. Eso beneficia a la salud y
a la mente. La biblioteca es una institución que funciona para el conocimiento
literario, para la formación de una persona de cualquier edad. El adulto mayor
tiene siempre que estar activo, física y mentalmente. Tiene que estar a la
altura de un chico, investigar, querer conocer.” Y en ese sentido es que se le
ocurrió invitar a todos a participar en la confección de los discursos para
conmemorar actos patrios o fechas especiales.

Club de Día “Mensajeros de la Paz”
Flores
Mensajeros
de la paz es un Club de Día que mediante un convenio con PAMI abre sus
puertas de 9 a 17 horas a adultos
mayores a partir de los 60 años. Los beneficiarios reciben a diario un
desayuno, un almuerzo, una merienda, y participan de actividades y talleres
destinados a mejorar la salud física y mental y fortalecer vínculos sociales.
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