Fabiana Nolla Portillo: “La idea de hacer libros inclusivos es que sean inclusivos para el bolsillo también”

En esta segunda parte de la entrevista a la creadora de Gerbera ediciones, seguimos charlando de las características de los libros inclusivos, aprendiendo sobre ellos. Fabiana nos dio toda una clase sobre cómo se hacen, se leen y se venden los libros en Braille y otros libros que atienden a las minorías invisibilizadas, su preocupación como editora. Por supuesto, hablamos de la situación del papel, de los costos abusivos. Y cerramos bien arriba, con los proyectos que Gerbera sigue llevando adelante.

Mario Méndez: Vi que varios de estos libros de tinta Braille están anillados. 

Fabiana Nolla Portillo: Todos.  

MM: El otro día en el MICA, compartí una mesa con Judith, de Calibroscopio y Manuel, de Limonero, también con gente que vino de Bolonia y Carolina Ballester, directiva de IBBY que vino de Suiza, y hablaban de la dificultad de poner en el mercado internacional libros que no sean de tapa dura, y que no se admiten estos modelos más sencillos y diferentes, como pueden ser el anillado y el abrochado. Ustedes tienen, evidentemente, un mercado fuera del país con el libro Braille. ¿Cómo hicieron? 

FNP: Lo que pasa es que el anillado en el Braille tiene un por qué. No es que sea más económico porque no lo es, es más caro. Los niños y niñas que leen un libro en Braille necesitan que tenga una mayor apertura. Porque no leen de la forma convencional. Ellos, a la hora de dormir, cuando van a leer un libro antes de dormir, se acuestan, y el libro se lo ponen en el pecho o en la panza, y de esa forma van leyendo. Su cara está mirando el techo. Ellos necesitan que el libro se pueda abrir del todo, por eso es que los libros son anillados. Si el libro tuviera un lomo les dificultaría totalmente la lectura, porque se les cerraría todo el tiempo. Y ellos utilizan los dos dedos índices, uno es el tutor que busca el renglón, y el otro es el que lee. Cuando termina el renglón, el tutor baja y sigue leyendo. Los adultos sí pueden leer mucho más rápido, pero cuando son niños y niñas, necesitan que el libro sea totalmente accesible a la lectura. Si nosotros le pusiéramos un lomo, sólo para que sea estéticamente más lindo, no sería cien por ciento efectivo. Y no es lo que queremos. Queremos efectividad en la lectura. Entonces, en la comunidad ciega, ya se sabe que el libro utiliza espiral. Podemos poner espiral de plástico o de metal, pero la función tiene que seguir siendo la misma. Que el libro se abra a trescientos sesenta grados, si no, no funciona de la forma en que tiene que funcionar. Por eso mismo es que las bandas también son distintas. Las bandas comunes se arman así, y representa el infinito. Para una persona vidente está perfecto que sea así, porque va dando vuelta la banda. Para un niño o una niña ciega, eso sería totalmente imposible, porque para leer Braille, ellos necesitan que tenga algo plano abajo. Si no, no pueden leerlo porque no pueden llegar a hacer el conteo de puntitos para saber de qué letra se trata. Entonces, las bandas en Braille son circulares. Y el Braille está por dentro; dentro tiene algunos caracteres que les avisan cuando tienen que bajar de renglón. Porque esto va sobre la mesa, y ellos lo van haciendo girar para ir leyendo, de esta forma (lo muestra). Y el concepto de infinito sigue estando, porque todo vuelve a empezar. Por eso las bandas en Braille son circulares, y con las comunes sí podemos formar la figura del infinito. Y aparte son más finitas; estas son más anchas.

MM: ¡Qué manera de aprender contigo esta noche, Fabiana! Realmente, qué lindo… 

FNP: Para nosotros, trabajar este tipo de libros es un aprendizaje constante. Todos estos que son en Braille, tiene audiolibro. Acá tienen un código QR, acá hay un recuadro que cuando ellos tocan saben que dice QR, entonces por el recuadro saben dónde apuntar el teléfono. O sea, que no hace falta que tengan un mediador de lectura para poder leer esto. Pueden leerlo solos. Y los audiolibros, no cuentan el cuento solamente, sino que les explican la tapa, la contratapa, hay un sonido que les avisa cuándo tienen que pasar de página… y nunca habíamos hecho lectura descriptiva, que es otro mundo, directamente. Trabajar en conjunto, en la misma mesa grande, la gente de lecturas de percepciones textuales con Mara, que trabaja hace veinticinco años con niños y niñas ciegos, el autor y nosotros, fue algo muy rico. Porque hay cosas, que nosotros como personas videntes y oyentes, las tenemos muy incorporadas, y no nos damos cuenta de que hay personas que no ven, y que nunca en la vida podrían llegar a imaginarse lo que para nosotros podría ser común. Como por ejemplo, escribir que un niño tenía el pelo parado con un peinado punk. Que fue algo que escribieron al principio. Y ahí Mara salió al cruce, preguntando cómo se le explica a un niño que nunca vio, lo que es un peinado punk… Si la “tribu” punk está desapareciendo, si un niño o niña que ve, no los ve como los veíamos antes, imagínense un niño que nunca vio. ¿Qué es un peinado punk? Estas son todas cosas que uno va aprendiendo cuando trabaja con estas comunidades que son ajenas a nosotros, pero que son muchísimas, y que están completamente excluidas del sistema de libros que hoy tenemos en el mercado. Es muy enriquecedor trabajar con estas personas.  



MM: Realmente. Acá Susana dice “qué manera de aprender”. La verdad es que todo es muy sorprendente. Muy lindo. Esos son los momentos en los que yo me pregunto por qué nos falla la difusión, por qué no hay hoy acá cincuenta personas escuchando esta charla.  

FNP: Yo pienso que porque es más fácil mirar para otro lado, que para donde hace falta. Entonces, para qué ir a una charla en la que van a hablar de libros inclusivos, si uno no los necesita, si no tiene a nadie alrededor. Pero muchas veces hay muchos alrededor, y no los vemos. Pero están ahí, y eso a veces es complicado. Justamente en la Feria vino una persona y me preguntó para qué hacía libros en Braille. Y le contesté que para el montón de niños y niñas ciegos que hay en la Argentina y en un montón de países, y que son un montón. Y me preguntó dónde estaban, si no se veían. Entonces le dije: “Vos no los ves, pero son el 2.7 % de la población argentina. Ese porcentaje tiene problemas de visión: son ciegos o van a quedar ciegos”. Casi el 3% de la población es mucha gente. Y están invisibilizados. Igual que los niños y niñas sordos, o las personas que tienen dislexia. Están invisibilizados y a veces no los queremos ver, porque es más fácil no verlos.  

MM: Dice Lucila, que evidentemente es docente, que “es muy estimulante para trabajar con nuestros estudiantes”. Este es un paseo por las editoriales; todos sabemos que las editoriales son parte de la industria cultural. Los libros se tienen que vender, más allá de que tengamos las intenciones más espirituales. Si no se venden, después no hay manera de seguir haciendo libros. ¿Son muy costosos estos libros? Concretamente, ¿a cuánto se vende un libro de tinta Braille, anillado? Un promedio… 

FNP: Cinco mil pesos. Un libro de tapa dura sale seis mil seis mil quinientos, siete… te lo digo porque tenemos librería y tenemos los precios de muchas editoriales amigas con las que trabajamos, y son mucho más caros. Pero también es cierto que nosotros, al tener la máquina que hace Braille, no ponemos nuestro costo. Porque justamente, la idea de hacer libros inclusivos, es que sean inclusivos para el bolsillo también, no solamente para las personas que pueden pagarlos. Esa es una pelea constante que tenemos al momento de poner los precios, porque la rentabilidad es cada vez menor, pero la idea siempre es la de poder llegar, de una forma u otra. Para nosotros, hacer los libros en Braille es un sacrificio muy grande, porque pasamos muchas, muchas horas, son libros casi artesanales, por la máquina se pasa página por página y es mucho trabajo el que lleva, pero en este momento preferimos no poner el costo de nuestro trabajo, y sí el de producción, de la impresión del papel, y de lo que sale. Pero si tuviéramos que ponerle un costo, tendría que ser mucho más alto, pero tratamos de que no. Tratamos de que sea lo más económico posible.  



MM: Es decir que el costo laboral no cuenta… Sebas dice que “hoy una novela cualunque de una editorial top puede salir alrededor de cinco mil pesos”. Sí. Y ya que estamos hablando de la trastienda de lo editorial, ¿el costo unitario anda más o menos en el 15 o 20 % de lo que lo vendés, o más? 

FNP: Más, mucho más. Nosotros con los libros en Braille no tenemos ganancias, si los vendemos con descuento para que pueda venderlos alguna librería, no tenemos mucha ganancia. Porque el costo de producción es muy alto. No se puede calcular en realidad, por la cantidad de tiempo que lleva hacerlos, y por la cantidad de gente que se necesita para hacerlos. Una persona sola no podría hacer todo lo que implica hacer los libros en Braille. Tenés que tener una persona que esté en la máquina, otra que esté cortando los pliegos, otra que haga el anillado… Primero se desguaza todo y después se tiene que volver a armar; entonces es un trabajo bastante complicado. Y no le ponemos el costo que debería, porque serían invendibles y no es la idea. La idea es que, justamente, se vendan. Siempre decimos lo mismo: con los libros en Braille no nos vamos a volver ricos. Nunca. Hacemos libros en Braille por amor a hacer libros. Es nuestro diferencial, y la verdad es que esos libros se sostienen porque hay un buen catálogo de fondo que los está empujando para que se sostengan. Si fueran solamente libros en Braille no podríamos sostenernos.  

MM: Ya te felicité como cinco veces en lo que va de la entrevista. Me decís que es difícil entregarlos en consignación como un libro “normal”, cuando la librería se queda con el 40%... 

FNP: Voy a hacer una salvedad. Una corrección: un libro “común”, no un libro “normal”.

MM: Por eso hice el gesto de las comillas; quizá no se vio. ¿Vos no podés llevarlos a una librería? 

FNP: No. Hay muchos libreros que dicen que no tienen lectores ciegos que lean en Braille. Y no. Si no tenés libros para personas ciegas para ofrecer en tu librería, ningún ciego va a entrar a una librería a buscar lo que sabe que no hay. Si tuvieras libros para ofrecer, tendrías lectores que vengan a comprar. Y de hecho, todas las librerías que trabajan con libros en Braille y que han comprado reposiciones y todo, han seguido el consejo y me han dicho que tenía razón. Si no los mostrás, si no contás que los tenés, no vas a ver nunca la comunidad de lectores que podés tener. Porque una persona ciega no va a entrar nunca a una librería a buscar algo que no hay.  

MM: Entonces me imagino que el grueso de lo que se vende de los libros en Braille lo vendés a través de tu propia librería… 

FNP: No, a partir de las librerías, de varias. Y por suerte, digo, en algunos casos hay algunas instituciones que han comprado libros, entonces hacemos libros especiales para esas instituciones. Y de afuera también nos han comprado bastantes. De hecho, en la Feria de Guadalajara vinieron a contactarnos de Nueva York y nos hicieron un pedido de quinientos libros en Braille para toda su comunidad latina. En ese momento teníamos diez títulos, así que nos pidieron cincuenta ejemplares de cada título. Para nosotros fue una súper venta y trabajamos muchísimo para hacerlos. Son muchas páginas que hay que imprimir de a una. Ahí se fue una cantidad; por eso les decía que los libros en Braille están volando mucho. Pero en las librerías también hay muchas librerías que se han atrevido a tenerlos en sus estanterías y los han vendido. Por suerte. 

MM: Qué lindo. Qué bueno lo de esa compra, ¿fue la biblioteca de Nueva York? 

FNP: Sí 

MM: ¿Y tuvieron problemas para exportar? Porque ese es otro de los problemas que son como un cuello de botella… 

FNP: No, porque para exportar no hay problemas. El tema es importar, meter libros de afuera. Pero fueron perfectamente, llegaron perfectamente; ellos los querían para un evento que hacían en abril, en el que le iban a entregar un libro de regalo a cada uno de los nenes, y la verdad es que fue una fiesta. Y nos dijeron que nunca se habían imaginado que los libros iban a tener esa calidad. Quedaron contentos con la calidad de los libros, y estaban escuchando los audios y estaban súper felices. Nos dijeron que esperaban que para el año que viene tengamos libros nuevos porque van a necesitar otro pedido. Así que les dijimos que avisen con tiempo, porque no son cosas que se hagan de un día para otro. No es que mandás un archivo y se imprime. Es mucho más trabajo.  

MM: Qué bárbaro. ¿Dónde está la librería, Fabiana? 

FNP: Nuestra librería está en Castro, entre Tarija y Avenida Pavón, en Boedo. Se llama Casa Gerbera, porque es una casa antigua, que la hicimos parte librería y parte editorial. Unimos todo y es la Casa Gerbera.  

MM: Ahí es donde imprimen los libros de Braille y demás… 

FNP: Sí. Estamos nucleando todo para que estemos todos juntos ahí.


 

MM: Qué lindo proyecto. Me decías que tienen un número de ISBN diferente… me imagino que las tiradas son mucho más pequeñas… ¿Cómo funciona eso? 

FNP: La tirada que hicimos de cada uno es de mil ejemplares. 

MM: ¡Es grande! Algunas de las editoriales, incluso grandes, de sus novelas tiran quinientos… 

FNP: De los libros en Braille se imprimen los pliegos. Se imprimieron mil pliegos. Se imprimen pliegos de a cuatro páginas; una cantidad de cada uno, y se van haciendo más a medida que se van pidiendo. Porque hacerlos todos juntos no tiene sentido, hay que guardarlos muy bien, hay que tener espacio, no pueden doblarse, no se pueden apilar, tienen que estar todos paraditos… Por eso es que se hacen a medida que van saliendo. Por ejemplo, para la Feria grande estuvimos como un mes haciendo libros. Y la verdad es que en esta Feria nos sorprendió mucho la cantidad de gente que vino a buscar los libros en Braille. No sé si será porque la editorial se hace cada vez más conocida, o por qué. Pero no tuvimos la venta que tenemos habitualmente para CONABIP, donde siempre vendemos libros en Braille. Este año vino mucha gente particular a buscar los libros, vinieron escuelas especiales también. La verdad es que para nosotros fue una sorpresa grande, porque fue la primera vez que vino tanta gente, a preguntar específicamente si el nuestro era el stand que tenía libros en Braille. Eso para nosotros es una alegría muy grande porque es un reconocimiento; es ir sembrando de a poquito y ver que en algún momento llega.  

MM: Y hablando de CONABIP, que es una institución nacional, del Estado… ¿El Estado les ha comprado este tipo de libros? 

FNP: No, el Estado no nos ha comprado libros en Braille. Ahora estamos en una pre-selección, pero para Provincia de Buenos Aires, un programa para escuelas especiales. El Plan Nacional de Lectura nos ha comprado otros libros, de los comunes, pero nunca libros en Braille. Tengo entendido que los libros del Plan Nacional no llegan a escuelas especiales. Pero supongo que en algún momento irán ahí.  

MM: Todo llega. Y llega también el momento medio amargo. Como todos sabemos, por lo menos los que estamos en este metier, está circulando una carta abierta de todas las editoriales, aunque las que hicimos punta fuimos las editoriales de literatura infantil y juvenil. Por los gravísimos problemas con el oligopolio del papel. Así que a cada editor que invite desde hoy, porque la carta empezó a circular hace muy poquito, le voy a preguntar por la carta, por lo que opina de esta situación con las papeleras, y cómo incide en los proyectos, y en el funcionamiento de la editorial en general.  

FNP: Bien. Cuando el año pasado, desde la CAL se pidió que los que pudieran enviar factura de compras de papel fuimos una de las cinco o seis editoriales que mandamos la factura de lo que pagábamos el papel, y en base a esas facturas fue que se pudo sacar el despropósito del aumento que hubo en el papel desde marzo o abril del año pasado, hasta el día de hoy. También soy una de las que ha formado la carta, porque a nosotros nos afectó terriblemente. Teníamos para sacar seis novedades para la Feria, y lo único que pudimos sacar fueron las bandas de Itsvansch, que en realidad eran ocho y quedaron seis libros sin salir, porque obviamente no nos daban los costos para sostener toda esa cantidad de dinero que piden para la producción de cada libro. La verdad es que es muy triste llegar a esa situación, en la que uno hace lo que ama, y no puede hacerlo de la forma en que le gusta hacerlo, con libros de calidad, trabajados por equipos de personas (en nuestro caso, mucha gente trabaja atrás de cada libro), y tener que reducir la cantidad de novedades que sacamos porque no nos dan los costos, es realmente muy triste. Comparando el año pasado con éste, en la Feria, tuvimos muchísima cantidad de gente, pero las ventas en unidades quedaron abajo, en comparación. Y eso lo notamos y lo vemos por la falta de novedades. En Jornadas Profesionales los libreros vienen a buscar novedades, CONABIP también, y al tener dos solamente, hubo un desbarajuste bastante grande en la cantidad de unidades vendidas en comparación con el año pasado. Si bien no deberíamos compararlo, porque fue excepcional después de dos años de pandemia y sin Feria, la de 2022 fue excepcional; este año hubo más o menos la misma cantidad de gente, fue menos con respecto a la cantidad de unidades. El año pasado venían y se llevaban dos o tres libros, y este año preguntaban los precios y llevaban uno o ninguno. Eso fue complicado para nosotros, y obviamente tuvo que ver con el precio que tienen los libros por el precio del papel, que es lo que nos está afectando y atravesando, y nos da directo en la médula. Nos parte al medio.  

MM: Es clarísimo lo que dijiste, pero igual sumo una aclaración que hizo Judith el otro día en la mesa y con la que estamos de acuerdo los que estamos con la carta. Esto va mucho más allá de la situación económica difícil y de la inflación grande que estamos padeciendo. Hay aumento en el papel del orden del 500%. Nada aumentó el 500%. Eso es, simplemente, “tengo la sartén por el mango y te pongo los precios que yo quiero, y te la aguantás”. Por eso son necesarias regulaciones; para frenar a los oligopolios.  

FNP: Aparte, la compra de papel es en efectivo, sin crédito, Entonces tener que disponer de esa cantidad para pagar de una cuando antes con las gráficas uno podía trabajar a sesenta o noventa días de crédito con cheques, en este caso, no. Las papeleras piden en efectivo y por adelantado. Pagás y después te dan el papel. Y lo mismo están haciendo con las gráficas. Entonces, la gráfica también te pide por adelantado lo que la papelera le cobra, y volvemos siempre al tema del oligopolio y del “acá se hace lo que yo digo”. Y “tenés que dejar de tomar un café para poder producir dos libros”, como dijo uno de los representantes de las papeleras. Es algo totalmente desquiciado, pero bueno, esa es la visión que tienen ellos de la situación.  


MM: Una soberbia lamentable. Bueno, después de la noche viene el sol, vamos a terminar arriba. Ya que hablaste de las novedades. ¿Cuáles son los proyectos y las novedades que no llegaron pero van a llegar? 

FNP: Hay varios. Tenemos uno de Eva Mastrogiulio. Con ella ya tenemos un libro y tenemos otro en camino que se llama Carozo de durazno. Hay uno que sacó un premio de la gente de Soy Autor, tenía que salir para ahora, no pudo y va a salir más adelante, de María Lavezzi, que se llama Juan quería un perro, y que es su primer libro como autora integral. Hay tres en cartoné que salen con colección nueva, dos de Canticuénticos que salen en cartoné, nuevos también. Hay uno más de Canticuénticos en canciones… no me acuerdo de otro pero son cinco tapa dura y cinco o seis en cartoné. Y un rescate editorial, que viene de la mano de Vicky Bayona, que es Los monos fantasmas, que había salido en SM. 

MM: Y antes salió en Galerna, en la colección que dirigía Franco Vaccarini. Después fue a SM. 

FNP: Y después tenemos un par de proyectos sobre los que tengo que hablar con el autor; lo tengo al lado. Hay unos proyectos ahí en los que estamos por empezar a trabajar. No digas nada, Sebastián. Esas son las novedades, que esperamos que salgan pronto. Veremos cómo podemos hacer.  

MM: Ojalá. Bueno, excelente charla. Aprendimos un montón, es muy bello lo que hacés, y qué bueno, Sebas que estés con un proyecto en esta editorial. Me encanta. Gracias, Fabi, ha sido una hermosa charla. Y lo difundiremos para que mucha gente conozca lo que están haciendo.  

FNO: Buenísimo. Gracias por la invitación, por darme la oportunidad de mostrar y de contar un poquito la trastienda de esta editorial, que tiene mucho esfuerzo y mucho amor por los libros infantiles, y por llegar a la mayor cantidad de lectores posible. Muchas gracias.  

MM: Bueno, abrazo para todos y buena semana. 

FNP: Gracias. 

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