La velocidad de la música, de Andrea Ferrari

Como anticipo a la entrevista abierta que le realizaremos el próximo lunes a Andrea Ferrari, escritora destacada del género policial en nuestro país, compartimos una reseña sobre la novela La velocidad de la música, surgida en el Laboratorio de análisis y producción de literatura infantil y juvenil contemporánea.



Por Álvar Torales*


Esta novela es un policial, un policial negro. En realidad son dos porque, como en esos pergaminos antiguos, donde había un texto escondido, o en las pinturas que tapan una anterior, aquí aparecen dos historias. Una, la de la niña mordedora que se ha convertido en una periodista-detective y la otra la del asesinato de su madre ocurrido quince años atrás. La trama es impecable, totalmente verosímil, actual, llevadera y sobre todo atrapante. Con un plus: Nos enseña cómo es el periodismo actual y cómo es la redacción de un diario. En algunos aspectos me hizo acordar a Betibú de Claudia Piñeiro. Los lectores tenemos muchas sensaciones cuando leemos algún libro que nos agrada; nos metemos en la trama; nos identificamos con algún protagonista y también nos preguntamos ¿cómo lo hubiera escrito yo? He ahí el punto. Muchas veces los padres les hablamos a nuestros hijos pequeños o jovencitos con un lenguaje extraño, ridículo, inadecuado, que dificulta la comunicación. Andrea Ferrari resuelve brillantemente esa cuestión; emplea un lenguaje llano, simple, comprensible para un joven tanto como para un adulto. La protagonista, una adolescente de dieciséis años, un tanto cínica, inteligente y que parece mayor por su manera de pensar, se muestra plenamente en su edad al final con la turbación que le provoca una declaración de amor. Andrea Ferrari no apela a recursos trillados para recordarnos que se trata de una adolescente rodeada de adultos y metida en la investigación de un crimen. Simplemente lo cuenta y todos lo entendemos. Posiblemente en libros siguientes (yo no los he leído) explique la extraña presencia de A. L. Timón y desarrolle más el misterio que atañe la muerte de su madre. Mientras tanto nos deja una muy buena novela, un policial redondo, como si afirmara "¡He aquí cómo se escribe un policial para jóvenes sin caer en lugares comunes!".

*Además de habitual concurrente de los ciclos que llevamos adelante en La Nube y en Hebraica, Álvar Torales es compañero del Programa Bibliotecas para armar, apasionado lector y escritor en ciernes.



La velocidad de la música
Andrea Ferrari
Loqueleo, 2016.

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