lunes, 21 de julio de 2014

Hemingway: concisión y verdad

Economía expresiva y escritura son sinónimos en Ernest Hemingway. Hacer “invisibles” las letras para que el lector percibiera la escena era un objetivo claro de su estilo. El autor estadounidense, de quien hoy se cumple un aniversario por su natalicio, transformó para siempre la manera de escribir. La maximización de recursos típica de la prosa periodística en la que se formó ejerció una gran influencia en su estilo literario y en el de generaciones de escritores que lo admiraron. Premio Nobel en 1954, dejó entre muchos otros títulos, las conocidas obras, que fueron llevadas al cine, ‎El viejo y el mar, Por quién doblan las campanas, ‎Fiesta, Adiós a las armas, además de sus artículos y crónicas periodísticas. Alvar Torales escribe un artículo en memoria del autor para Libro de arena.



Por Alvar Torales




"Escribir, en su mejor momento, es una vida solitaria. Organizaciones para escritores palían la soledad del escritor, pero dudo si mejoran su escritura. Crece en estatura pública como vierte su soledad y a menudo su trabajo se deteriora. Porque hace su trabajo solo, y si es un escritor lo suficientemente bueno, debe enfrentar la eternidad, o la falta de ella, cada día". Esta frase, extraída del mensaje enviado a la Academia en ocasión de la entrega del Premio Nobel de Literatura en 1954, tal vez explique la contradicción de un hombre solitario que vivió en medio del tumulto, quizás de un tímido que hizo de su propia vida una aventura. Si bien sus novelas no son autobiográficas, es indudable que en todas ellas actuaron como disparador hechos reales de su vida. Es el americano "salvaje" que irrumpe en París en medio de la "generación perdida" con su estilo, su vitalidad y sus juergas alcohólicas en compañía James Joyce, Scott Fitgerald y algún otro intelectual de la época. Él mismo dice: "El punto de Fiesta no es tanto una generación que se pierde sino que la tierra permanece siempre golpeada pero no perdida". En Fiesta utiliza una prosa escasa, precisa, vigorosa, con primeros párrafos cortos, algo que seguramente influyó en el policial negro norteamericano. Propuso la teoría del iceberg o de la omisión, donde los hechos flotan en el agua; la estructura del soporte y el simbolismo operan fuera de la vista. "Si un escritor en prosa conoce lo suficientemente bien aquello sobre lo que escribe, puede silenciar cosas que conoce, y el lector, si el escritor escribe con suficiente verdad, tendrá de estas cosas una sensación tan fuerte como si el escritor las hubiera expresado", de Muerte en la tarde. Sus temas recurrentes como el amor, la guerra, la naturaleza; sus personajes únicos; sus múltiples casamientos; su familia de suicidas y el su propio suicidio, nos recuerda a Horacio Quiroga. "Siempre me han confundido las palabras: sagrado, glorioso, sacrificio, y la expresión "en vano"... No había nada sagrado, y lo que llamaban glorioso no tenía gloria, y los sacrificios recordaban los mataderos de Chicago... Las palabras abstractas como gloria, honor, valentía o santidad eran incidentes, comparadas con los nombres de los ríos, con los números de los regimientos, con las fechas" dice Hemingway en Adiós a las armas". Ernest Miller Hemingway nació en Illinois un 21 de Julio de 1899 y murió en Idaho el 2 de Julio de 1961 de un escopetazo en la boca que él mismo se disparó. Amó a España y a Cuba: Fiesta; Por quien doblan las campanas y El viejo y el mar son testimonio de ello.

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