30 años de la muerte de Graham Greene

El sábado 3 de abril se cumplieron treinta años de la muerte del gran escritor inglés y nuestro compañero Álvar Torales, que lo ha leído mucho, lo recuerda con admiración.





Por Álvar Torales


Gilbert K Chesterton, Morris West, A. J. Cronin, Graham Greene: ¿qué une a estos cuatro nombres? No solo que fueron británicos y escritores, sino que fueron católicos. Todos ellos expresaron su religiosidad en sus obras. Chesterton, apelando a la prédica del Padre Browm apuesta a la expiación de los pecadores; Morris West se inclina más por lo institucional, por el derecho canónico (Escándalo en la Asamblea); Cronin más suave quizás, debido a que era hijo de padre católico y madre protestante y Graham Greene a quien no le gustaba que lo llamasen escritor católico, él decía que era un católico que escribía, aunque siempre deja su impronta religiosa en sus novelas, una visión objetiva y a veces crítica, tal como ocurre en el Poder y la Gloria, probablemente su mejor novela,que fuera duramente observada por el Santo Oficio porque dañaba la reputación del sacerdote, aunque luego fue suavizada por el Papa Paulo VI. Tal vez esta objetividad se deba a la militancia en el Partido Comunista durante su adolescencia y luego su participación como agente de inteligencia en el M16.

Plantea el tema del lesbianismo en
El Tren de Estambul (Oriente express) aunque lo hace de una manera casi ingenua; en El Factor humano se planta en la guerra fría, con su experiencia como espía de verdad haciendo una gran defensa del antirracismo y del pensamiento crítico en una de sus mejores novelas y colaboró en la provisión de ropa y comida a los hombres de Sierra Maestra, sintonía que se ve reflejada en el prólogo de la desopilante Nuestro hombre en La Habana donde dice que "En la Cuba de Fidel ya no existen policías como Segura". No podemos dejar de mencionar El tercer hombre, recordado film de Carol Reed para el que curiosamente primero escribió el guion y liego la novela y la emotiva El americano impasible. Greene también incursionó en la literatura infantil con cuentos. Corría sangre de escritores en sus venas, era sobrino de Robert Louis Stevenson, nació en 1904 y murió en Suiza en 1991.


* Álvar Torales: amigo y compañero de Bibliotecas para armar, decano en el Programa, permanente animador de los ciclos de cine y literatura en Hebraica, de las entrevistas en La nube y del actual Laboratorio de análisis y producción de literatura infantil y juvenil.

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