El Faro
“El haz del Faro barría una superficie de veinte millas a la redonda. En vez de animar su espíritu, el giro intermitente, constante, lo amedrentaba más. Haciendo un esfuerzo se asió de la baranda interna y miró afuera. Como fantasmas desmesurados, las crestas temibles de las islas surgían por un instante en el haz de luz para hundirse enseguida en la oscuridad. La bruma se espesaba en los fiordos…”
Sylvia Iparraguirre, “El Faro - Cabo de Hornos, 1932”, en El país del viento.
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