La hostería



“Se podía entrar por la pileta, esa parte siempre estaba abierta. En Sanagasta nadie cerraba las puertas con llave además. La Hostería estaba fuera de temporada, así que todo el edificio grande que rodeaba como una herradura el parque de la pileta permanecía cerrado. Solamente se usaba el edificio de adelante, que daba a la calle; la separación entre ambos era el casino, ubicado en el medio, también cerrado en esta época del año, salvo que alguien lo alquilara para un evento especial.” 

Mariana Enríquez, “La hostería”, en Las cosas que perdimos en el fuego


Comentarios

Entradas más populares de este blog

“Esa mujer”, de Rodolfo Walsh, por Ricardo Piglia

No hay más que candados para Helena, de Esteban Valentino

3155 o El número de la tristeza