miércoles, 29 de octubre de 2014

Historias al borde de la ficción

Al límite con las experiencias. Al borde de de la clínica o de la fantasía, las historias pueden ser reales, imaginarias, ficcionalizadas, pero siempre resultado de una lectura. Lectores inquietos anuncian las perspectivas posibles para entrar en los textos y Libro de arena celebra la posibilidad de compartir sus miradas. Por eso, hoy publica una nota de Laura Passera sobre su recorrido de lectura por los libros Historias inconscientes, Palabras cruzadas e Historias de diván, de Gabriel Rolón.



*Por Laura Passera 


Gabriel Rolón lleva escritos tres destacables libros en base a su espacio de terapia: Historias de Diván, Palabras Cruzadas e Historias Inconscientes. En cada uno de ellos se incluyen relatos producto de la dinámica entre  el paciente y el analista que retratan diversas “historias de vida”, cargadas de pasiones, miedos, adicciones, entre otros temas. Este camino que emprenden el paciente y el analista está atravesado por el dolor inconmensurable de quien sufre y por el psicoanálisis que aparece como una herramienta fundamental para develar el origen de dicho sufrimiento.  ¿Ficción o no ficción? es la pregunta que nos hacemos al leer. El hecho de que se trate de “historias de vida” o “historias reales” nos acerca a estos pacientes casi con la certeza de que lo que les sucede a ellos podría ocurrirnos a cualquiera de nosotros o a un ser querido, a un conocido o a nuestro vecino ¿Algo de morbo? Tal vez. ¿Casos espejo en los que nos vemos reflejados? También es posible, porque sin duda muchas veces hemos pasado por dilemas tan de carne y hueso como los que se leen en estos libros. Sin embargo, por momentos, nos volvemos incrédulos porque algunas de las historias no caben dentro de nuestra imaginación. ¿Realmente alguien puede ser tan perverso o someterse a sí mismo a semejantes actos de degradación? ¿Hasta qué bajezas puede llegar alguien por amor y se le puede llamar a eso amor después de todo?  Entonces  dudamos y nos preguntamos si las historias son tan reales como su autor dice que son, si no habrán sido exageradas con fines comerciales o simplemente si no es que el escritor las sobredimensionó de forma inconsciente, preso de su propio anhelo por captar la atención del lector.  Y es en este punto cuando yo me pregunto ¿Es que acaso realmente importa? ¿Importa si los hechos son exactamente iguales a los relatados o no, cuando la sensación que nos produce es la de la intriga desesperada que no nos permite cerrar el libro e inevitablemente queremos seguir leyendo? Lo cierto es que me encontré a mí misma exhausta leyendo hasta las 4 de la mañana sin poder parar y entonces  creo que no, que no importa en absoluto. La magia está hecha: no hay nada más grato que tener un libro que uno no puede dejar de leer. Y cuando se termina, solo queda el deseo irrefrenable de hallar otro igual, tan entretenido y prometedor.  ¿Tiene que ver con la Autoayuda?, me pregunto si habría que pensar en catalogarlo. Es por eso que por último, me gustaría señalar un hecho que me llamó la atención en las librerías. Me encontré que en varias de ellas, estos libros de Gabriel Rolón son expuestos en la sección de “autoayuda” junto a otros tantos libros que en mi opinión poco tienen que ver con los del mencionado autor. Al margen de que las etiquetas nunca me agradaron, estos ejemplares tienen más puntos de contacto con la ficción que con la autoayuda. Más que una ayuda para uno mismo, en estos libros se hallan relatos y construcciones atravesadas por puntos de vista. Hay un mensaje y es que el espacio de la terapia le sirve a  quien concurre a ella –y no al lector –de una manera única y particular para cada paciente. Y esto es lo que no deberíamos perder de vista. El lugar al que asiste el lector es al de la ficción. La ficción que encanta y fascina.

Historias Inconscientes

Grabiel Rolón

Buenos Aires, Planeta, 2014















*Laura Passera: Licenciada en Ciencias de la Comunicación; es amante de la comida hindú y le gusta trabajar con colores cuando de plástica se trata, que aparte de leer, es su otra pasión.

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